
“Esta es una causa de mafiosos. El fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadío fueron mafiosos. Ya no se trata de jueces que no son imparciales y que jugaban al fútbol en la quinta privada de Mauricio Macri, como en el caso Vialidad. Estamos ante una causa en que el juez y el fiscal son mafiosos. Entre periodistas, el fiscal y el juez hubo una maniobra para quedarse con la causa, después una oleada de detenciones para chantajear empresarios, extorsionarlos y exigirles que declaren en contra mío. A Néstor y a mi nos llamaban los mugrientos. Un juez que sacaba de la causa a sus amigos y metía en la causa a los que no eran amigos”. Con esta feroz acusación, Cristina Fernández de Kirchner convirtió su declaración en un juicio a la justicia de Comodoro Py. Señaló, con detalle, la actuación delictiva de Stornelli y, al mismo tiempo, marcó uno de los grandes vacíos de la acusación: “díganme algo concreto. Dónde está el dinero que supuestamente cobré. Díganme cómo fue que me pagaron, cuándo, quién, como. Yo puedo morirme presa con este Poder Judicial, pero créanme que en algún momento esto va a cambiar”.
Peleado, desde el inicio
Con apenas unos minutos de atraso, el presidente del Tribunal Oral Federal 7, Enrique Méndez Signori, arrancó con preguntas formales -nombre, edad, medios de vida, estado civil, antecedentes- que parecen diseñadas hace un siglo, dado que el Estado obviamente tiene esos datos. Y muchos más. Hay gran cantidad de juicios en que esas preguntas se pasan por alto. Pero el clima ya parecía espeso, entre otras cosas, por la decisión de los magistrados de que CFK concurriera a Comodoro Py con la tobillera puesta, algo sólo destinado a la humillación política.
El juez le preguntó a la expresidenta si iba a responder preguntas y ella recién le contestó al final de su declaración: “voy a contestar cuando algún juez de este edificio cite a declarar al fiscal Stornelli por todos los delitos que comete. O a Mauricio Macri, por los parques eólicos, una causa que duerme el sueño de los justos. O por los mayores desfalcos que sufre la Argentina, los préstamos internacionales, las comisiones, la desaparición de 20.000 millones de dólares. Cuando ustedes citen, por ejemplo, a Toto Caputo y a los responsables, yo voy a contestar preguntas. Mientras tanto, no voy a participar de este circo”.
¿Dónde está el dinero?
La expresidenta puso el acento en que la acusación en su contra “es al boleo”. No hay ni siquiera un arrepentido que mencione que ella pidió dinero o una circunstancia en la que hubiera participado en algún tipo de entrega de plata o de bolsos. “Tuve que escuchar que había recibido 203 casos de cohecho, coimas. ¿Dónde?, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Quién recibió ese dinero?. ¿Yo? Pero, además, ¿Dónde está toda esa plata?. Me dieron vuelta mi casa de Río Gallegos, mi departamento en Juncal y Uruguay y me rompieron la casa de Calafate. Y no voy a hacer mención a otro fiscal que anduvo con excavadoras buscando dinero en la Patagonia”.
En realidad, Cristina apuntó a una situación insólita de doble vara. A ninguno de los Kirchner le encontraron una sociedad o una cuenta oculta en el exterior, ni fondos ni propiedades no declaradas, al punto que rompieron las paredes de sus viviendas para ver si había huecos, bóvedas, en las que se escondieran tesoros. Nunca se encontró nada. Mientras tanto, la familia de Mauricio Macri apareció en Panamá Papers, en cuentas y sociedades no declaradas, empresas ubicadas en paraísos fiscales como Luxemburgo y, como redondeo, con blanqueos de decenas de millones de dólares a partir de leyes dictadas por el propio gobierno del líder del PRO. Y, sin embargo, no se avanzó en ninguna de las causas en los que figura el apellido Macri: parques eólicos, peajes, deuda externa, Panamá Papers, espionaje a las familias del ARA San Juan. Su mano derecha judicial, “Pepin” Rodríguez Simon, estuvo 3 años prófugo en Uruguay.
Juicio a la justicia
Sin dudas, que el centro de la declaración de CFK fue la actuación delictiva del fiscal y el juez, en especial del primero, dado que el segundo falleció. En ese marco, hizo un detallado resumen de las conclusiones de la condena, en otro juicio, del falso abogado Marcelo D’Alessio, condenado a 13 años y 6 meses de prisión por una larga serie de delitos. En ese fallo, los magistrados consideraron que “el vínculo entre D’Alessio y el fiscal Stornelli fue un activo para cometer los delitos”. Es decir, que al falso abogado le sirvió la relación con Stornelli para concretar las extorsiones, coacciones, lavado de dinero y otros delitos por los que fue condenado.
Cristina fundamentó el concepto de “accionar mafioso de Stornelli” a partir de hechos probados en la causa D’Alessio.
*Tras una reunión entre D’Alessio y Stornelli en Pinamar, con el empresario Pedro Etchebest sentado en una mesa cercana, el falso abogado le exigió al empresario 300.000 dólares para (falsamente) sacarlo de la causa Cuadernos.
*También le pidieron 500.000 dólares a un exsecretario de Cristina, Pablo Barreiro, para que no se ordene su detención y para poner en libertad al padre, preso por la causa Cuadernos. Barreiro estuvo en el despacho de Stornelli.
*Hay pruebas concretas de que Stornelli le pidió a D’Alessio que le haga una cámara oculta al abogado José Manuel Ubeira, defensor de un empresario en la causa Cuadernos. El objetivo era acusarlo de un delito y sacarlo de la defensa.
*Y hubo un diálogo entre Stornelli y D’Alessio en el que el fiscal le encarga al falso abogado que haga una investigación sobre el exesposo de la actual pareja de Stornelli, el piloto Jorge Castañón. Cuando D’Alessio le informó a Stornelli que Castañón realizaba vuelos a la Argentina, hablaron entre ellos de ponerle cocaína en el equipaje.
“Ese es el fiscal que intervino en esta causa y, lo peor de todo, sigue siendo fiscal federal de la Argentina”. Habrá que agregar que Stornelli eludió a la justicia no presentándose cinco veces ante los requerimientos del juez Alejo Ramos Padilla.
“Sean coherentes para perseguir”
Uno de los tramos más sorprendentes de la declaración de Cristina marcó un contrasentido notorio entre las causas Vialidad y Cuadernos.
“Miren, en Vialidad me condenaron por un delito que yo ni siquiera tenía facultades para cometer. Eran obras licitadas y controladas en Santa Cruz, votadas por el Congreso Nacional. Pero se me condenó por encabezar una asociación ilícita que supuestamente favoreció a un empresario, Lázaro Báez, y perjudicó al resto de los empresarios de la construcción. En cambio, en esta causa, Cuadernos, me acusan de ser la jefa de una asociación ilícita que favoreció a todos los demás empresarios de la construcción y a Lázaro Báez ni se lo menciona. Por favor, sean más coherentes a la hora de perseguir”.
Cancha inclinada, cantada
Como una evidencia de que toda la causa Cuadernos es una persecución, CFK recordó los dichos de Javier Milei el 1 de marzo, en la apertura de sesiones del Congreso: “´Cristina va a ser condenada en Cuadernos y en el Memorándum de Entendimiento con Irán´, dijo Milei. Nunca en la historia vimos a un presidente, que en una apertura de sesiones, adelante de que un ciudadano va a ser condenado por la justicia. Eso es violatorio de la Constitución, que le prohíbe al Ejecutivo interesarse en una causa judicial. Pero todo muestra lo que es este expediente”.
Sin investigación limpia
El concepto global de la declaración fue que “la mafia judicial impidió una investigación real, honesta, sobre la obra pública”. La exmandataria recordó: “yo pedí una pericia de todas las obras desde 2003 a 2015 para investigar en serio. No quisieron. Sólo querían Santa Cruz para condenarme, para perseguir. De ninguna manera quiero impunidad por la obra pública. Quiero todo lo contrario: investiguen”.
Acompañada por militantes, simpatizantes y dirigentes, a la ida y a la vuelta, CFK dejó resonando la frase “sumarán esta condena y otras, a los 6 años de Vialidad. Puedo morir estando presa con este poder judicial. Pero créanme que en algún momento esto va a cambiar”. Cristina aseguró que la gente en algún momento reacciona ante la injusticia salarial, económica y también ante la mafia judicial.